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La Coctelera

La emocionalidad positiva: un recurso para la lucha de los pueblos

El manejo de la emocionalidad negativa ha sido uno de los recursos más utilizado por la sociedad de consumo para imponerse como cultura, vemos como la insatisfacción ha estado detrás de cada pieza publicitaria incitando al consumo. Una persona satisfecha, al no tener necesidades latentes, no consume. Es necesario generar insatisfacción para promover el consumo como promesa satisfactoria, es decir, es necesario forjar, a través de falsas necesidades, una emocionalidad negativa que mantenga un estado de inconformidad con lo que se tiene para que la oferta ficticia de bienestar pueda prender en el público objetivo de tal publicidad.

Es un trabajo dual, por un lado promueven sensaciones negativas del entorno individual (todo está mal conmigo, todo está mal en mí, todo lo que me rodea está mal) lo que genera necesidades que pueden ser suplidas con el consumo; al mismo tiempo y por otro lado, trabajan la imagen del producto y del fabricante de manera que produzca credibilidad, para ello acuden al condicionamiento positivo, a la generación de lazos emocionales entre el producto y el consumidor, en otras palabras, a forjar simpatía más allá de los atributos objetivos del producto.

El pensamiento negativo ha estado presente en todos los mecanismos ideologizante del capital y los sistemas opresivos. Este ha sido un producto espontáneo de su acción, lo vemos en la iglesia, con el temor infundado hacia un Dios castigador, este temor pasa de dios a los Reyes, personajes que la iglesia emparenta, y así va pasando al Estado, al poderoso, hasta convertirse en forma de vida, en elemento ideológico de dominación.

El pensamiento negativo como elemento individualizante, que impide la asociación para el bien común, lo ha promovido el capital como sistema de dominación, entre la población. La ecuación es algo así: Si no creo en mí, si no estoy conforme con lo que soy ¿cómo confiar en alguien que se me parece? Pero al tiempo que este pensamiento surge en relación con los iguales, aparece la credibilidad -a través de la creación de lazos emocionales- hacia productos, instituciones y personajes que no conocemos, a los que nos han llevado a creer, bien sea porque nos llevan a sentirlos como superiores o como meta a ser o parecer (El símbolo de lo que quiero ser goza, necesariamente, de mi más ferviente credibilidad; está unido a la esperanza, emoción positiva). Por ello creemos que la pasta de dientes que dice contener “GDTW” es mejor para los dientes, porque lo dice el artista o el personaje tal. Lo creemos, aunque sepamos que se está ganando un buen fajo de billetes por decirlo. La credibilidad está determinada por la emocionalidad, de esa manera se crean valores y antivalores, matrices de opinión favorables o desfavorables. Basta que nos digan que el “Doctor” asegura que esto debe ser usado para aquello, para que sin más criterio creamos que es cierto. Así, Edward Barneys, vendió el uso del cigarrillo para una buena digestión.

La percepción de la realidad está filtrada por la emocionalidad, es difícil apartarse de ella, para lograrlo es necesario asumir una posición conscientemente objetiva para poder hacer un análisis clínico, donde no influyan los condicionantes emocionales. Pero donde, sin embargo, es difícil la supresión de los factores ideológicos de quien ve.

¿Por qué generar emocionalidad positiva? ¿Aun no queda claro?

Ella promueve satisfacción, el reconocimiento de sí mismo y con ello de los iguales, es contraria a la necesidad de consumo, suscita bienestar, lo que ayuda a percibir los problemas en forma optimista y proactiva fortaleciendo la voluntad del logro. Es uno de los antídotos más eficaces contra el bombardeo mediático que pretende sembrar desazón en la población eliminando toda probabilidad de esperanza. Recordemos…

“Por la alegría he vivido, por la alegría he ido al combate, por la alegría muero, que nunca la tristeza sea unida a mi nombre” Julius Fucik (No recuerdo como se escribe)

“Somos la alegría y la vida en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte”  Argimiro Gabaldón

“A riesgo de parecer ridículo digo, que el verdadero revolucionario está movido por grandes sentimientos de amor” Ernesto Che Guevara

Encontramos la emocionalidad positiva en cada una de estas frases, acompañándonos en la lucha, no es difícil concluir que ella está emparentada con la lucha por el logro de la máxima felicidad social y por el socialismo como único sistema capaz de proveernos de ella.

 

Emilio Farrera

Fragmentar y descontextualizar como métodos de control social

La sociedad actual venezolana contiene el germen de la alienación social como condición necesaria para la dominación de la clase capitalista. Esta condición la encontramos reflejada de distintas maneras y las descubrimos en diversas referencias hechas por estudiosos del tema educativo y propagandístico, dentro y fuera del país; lo que muestra una metodología intrínseca del sistema capitalista en todo su desarrollo.

Descubrir los eslabones con los que se teje la malla ideológica del capitalismo es fundamental para poder desmembrar la estructura que lo sostiene. Muchas veces al desconocer esto nos convertimos en parte de sus sostenedores, aunque tengamos los discursos más incendiarios y “revolucionarios”, en los que se perfila – ante la lupa del conocimiento de estos eslabones – el verbo justificador que mantiene vivo el capitalismo y que obliga a la equivocación permanente en la tarea de construir una sociedad diferente. El Socialismo. Prueba de esto lo encontramos en el socialismo soviético que degeneró en capitalismo monopolista de estado, y en cada uno de los “Socialismo” ensayados durante el siglo XX; lo vemos en China, Cuba, y de manera más triste y boba en los “Socialismos” Europeos como los de Portugal y en los pseudo-gobiernos que así se hacen llamar aunque se desarrollen dentro de un país capitalista.

Cuando analizamos los métodos utilizados en el desarrollo de la propaganda y la comunicación mediática y los comparamos con los utilizados en la enseñanza académica, vamos a encontrar una similitud sospechosa que delata parte de sus mecanismos de control. Quizás el epicentro genético-ideológico del capitalismo, a través del cual se crean las condiciones favorables para su sostenimiento y reproducción. Ello es, el uso de la fragmentación y descontextualización para impedir el procesamiento y síntesis de la información que se recibe - lo que generaría un pensamiento crítico libertario. Y sólo permitir el consumo de información conveniente a los intereses de la dominación capitalista. De esta forma se genera la plusvalía ideológica que se convierte en valores a través de los que se aceptan -como normales- la explotación, la miseria, la supremacía de pequeños grupos poderosos y la existencia de gobiernos opresivos, contrarios a los intereses de una mayoría a la que le es ajeno su propio interés como clase social; conformándose con ciertos beneficios reivindicativos, filtrados a través del interés de la clase dominante, es decir, sin que estas reivindicaciones afecten su supremo derecho de continuar existiendo.

El capitalismo promueve la generación de un pensamiento común que como verdad absoluta confluye pasivamente en pro de su sostenimiento, para ello, impedir todo pensamiento crítico es una necesidad de primer orden. Es aquí donde toman importancia la escuela y los medios de comunicación masiva como centros de generación de culturas y valores que constituyen la superestructura del capital. El método que vemos resaltado es la fragmentación y descontextualización de la información que se entrega.

 

Una referencia de lo anteriormente descrito lo encontramos en el libro “Propaganda” escrito en 1927 por Edward Bernays, cuando dice que “la educación no produce creatividad. Por el contrario, lo único que logra es implantar en la mente de millones de ciudadanos frases y eslóganes que acaban activando las mismas reacciones ante los mismos estímulos”. Y nos confirma la unidad de propósito con la propaganda diciendo: “la sociedad consiente en que sus posibilidades de elección se reduzcan a ideas y objetos que se presentan al público a través de múltiples formas de propaganda”(…) “Los hombres rara vez se percatan de las razones reales que motivan sus acciones (...) La gran mayoría de los pensamientos y acciones son sustitutos compensatorios de deseos que éste se ha visto obligado a reprimir”. Edward Bernays aclara de manera diáfana y cínica el uso de los mecanismos de control de masas: "...Con el sufragio universal y la escolarización universal (...) al final incluso la burguesía ha tenido miedo de la gente del pueblo. Pues las masas se prometían llegar a ser el rey” y “la propaganda procura al liderazgo un mecanismo «para moldear el pensamiento de las masas» de tal modo que «encaucen su recién ganada fuerza en la dirección deseada»”. Para continuar descubriendo lo que este personaje planteaba con relación a la manipulación de masas, leamos: “En teoría cada ciudadano toma decisiones sobre cuestiones públicas y asuntos que conciernen a su vida privada. En la práctica, si todos los hombres tuvieran que estudiar por sus propios medios los intrincados datos económicos, políticos y éticos que intervienen en cualquier asunto, les resultaría imposible llegar a ninguna conclusión. Hemos permitido de buen grado que un gobierno invisible filtre los datos y resalte los asuntos más destacados de modo que nuestro campo de elección quede reducido a unas proporciones prácticas”.

Para elegir entre miles de opciones, dice, “la sociedad consiente en que sus posibilidades de elección se reduzcan a ideas y objetos que se presentan al público a través de múltiples formas de propaganda”. “Podemos desear algo no por su valor intrínseco o por su utilidad sino porque hemos llegado a ver inconscientemente en ese objeto el símbolo de otra cosa cuyo mero deseo nos avergonzaría confesarnos”.

Así describe Stauber la lógica de Bernays:

“la ciencia de la manipulación de la opinión pública era necesaria para superar el caos y el conflicto en una sociedad democrática.” (“Confíe en nosotros, somos expertos”, pág. 42) (Fijémonos en la similitud de esta frase con la utilizada por ARS Publicidad en Venezuela a partir de su fundación en la década de los 40: “Permítanos pensar por usted”, frase que resume el espíritu de la democracia representativa).

Aquí va un párrafo del libro de Bernays, “Propaganda”: “Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder que gobierna nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Esto es un resultado lógico de la manera en que está organizada nuestra sociedad democrática. Grandes números de seres humanos deben cooperar de esta forma si quieren vivir juntos como una sociedad que funcione con fluidez. En casi cualquier acto de nuestras vidas, sea en la esfera de la política o de los negocios o en nuestra conducta social o en nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número relativamente pequeño de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la opinión pública". (Edward Bernays)

Y aconseja: “La compra del producto (o la elección del candidato) no debería apelar a motivos racionales, sino a las emociones inconscientes”. Trabajando para las más importantes transnacionales y holdings como la American Fruit Company o el holding tabaquero estadounidense, a lo largo de su dilatada vida se dedicó a modelar la opinión pública para su propio beneficio y el de sus socios, ya que según palabras propias "...Con el sufragio universal y la escolarización universal (...) al final incluso la burguesía ha tenido miedo de la gente del pueblo. Pues las masas se prometían llegar a ser el rey” y “la propaganda procura al liderazgo un mecanismo «para moldear el pensamiento de las masas» de tal modo que «encaucen su recién ganada fuerza en la dirección deseada»”

Conocer este andamiaje de mentiras sobre las que se ha edificado el capitalismo, conocer los mecanismos utilizados en la manipulación de la sociedad, a través de los cuales nos han hecho ciudadanos sumisos, es de suma importancia para poder desarrollar los antídotos que nos permitirán deslastrarnos de la manipulación psicológica y del dominio del capital. Enfoquemos a partir de aquí los elementos y conceptos que necesitamos para desarrollar un pensamiento crítico liberador en la población, como arma contra la alienación y enajenación capitalista. Porque no es posible la construcción del socialismo, sino suprimimos la superestructura ideológica donde se sustenta el capital. Debemos entender que toda acción que se emprenda para transformar las relaciones de producción capitalista, serán infructuosas si no se emprenden al unísono, acciones que transformen la cultura que sostiene el capital. Y estas acciones serán el resultado de las comunicaciones dialógicas entre colectivos unificados por intereses de clase, construyendo una nueva forma de vivir sólo condicionada por la conciencia social, y amparada en el beneficio común.

 

Emilio Farrera

¿Educación o aculturación?


“Los conocimientos se dividen en teóricos y en prácticos; y la teórica no es sino el conjunto de preceptos dados por una experiencia consumada; teórica sin práctica, es pura fantasía”.
Simón Rodríguez

La escuela  -como centro de adiestramiento ideológico del capital- afianza su cometido a través del alejamiento del estudiante de toda práctica educativa posible, sobre todo de aquellas que por su carácter llevan a una comunicación dialógica que incita al pensamiento crítico y por ende a la ruptura del acriticismo dogmático, base sustancial de la metodología enajenante de la educación bancaria.

La escuela como instrumento de alienación, promueve un proceso de aculturación en la población más joven con  el fin de preservar el futuro del capital. Para ello se ha ido produciendo la depauperación del hacer y la investigación, con lo que se pretende impedir que el estudiante participe en una acción cultural al relacionarse con las cosas y producir en ellas transformaciones que las convertirían en objetos culturales, y por consecuencia en trabajo liberador y verdadera educación. La escuela actual enajena culturalmente al estudiante.

La escuela condiciona al estudiante para la aceptación de los mecanismos de explotación que absorberán su vida como futuro profesional o simplemente como ciudadano amortajado y complaciente; a través de una constante imposición de informaciones que el educando debe aceptar como cierta porque lo dice un profesor y está escrita en un libro (exactamente igual a cuando lo dice un cura o pastor y está escrito en la biblia, vemos aquí la relación enajenante e ideológica de la religión y la escuela capitalista). Esta práctica va conformando el cerco ideológico que determinará las características de este estudiante estandarizado y programado para la generación dé dividendos al capital. Bien lo aclara Edward Bernays en su libro Propaganda, editado en 1928: “la educación no produce creatividad. Por el contrario, lo único que logra es implantar en la mente de millones de ciudadanos frases y eslóganes que acaban activando las mismas reacciones ante los mismos estímulos.Perfectamente define, este promotor del capitalismo moderno, la labor de la escuela capitalista, su carácter ideologizante. A partir de allí es fácil entender la necesidad de hacer profundos cambios en la escuela actual, hasta transformarla en escuelas para la vida a través de una educación liberadora. Es cambiar desde la estructura de la escuela hasta las metodologías y filosofías que han determinado su condición alienante y domesticadora, negándola como tal.

Emilio Farrera